Reflexión por Nelsón Hurtado

Reflexión por Nelsón Hurtado

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R E F L E X I O N E S . . .

“Los Gobiernos suelen confiar a los guerreros la misión de salvar a sus pueblos. “Salve usted la patria”, le dicen a un hombre a caballo que tiene una lanza en la mano, y que tiene el deber heroico de desbaratar a grupos feroces de enemigos armados. Hoy, la situación de Colombia es otra. Es el maestro el que tiene el deber moral y la responsabilidad civil de salvar a la sociedad. Pero ¿Quién es el maestro?

Considero que en todos nosotros tiene que haber un maestro, así como en todos tiene que haber un alumno. Es tanto lo que hay por aprender que nadie puede darse el lujo de ser solamente el que enseña y nadie puede darse el lujo de ser solamente el que aprende.

Todos los seres humanos estamos aprendiendo continuamente. Lo real no es que no aprendamos, sino que a menudo aprendemos lo que no se debe. Porque de nada se aprende tanto como del ejemplo: y cualquier persona en el mundo moderno está continuamente expuesta a elocuentes y pésimos ejemplos. La televisión no es precisamente una cátedra de buenas maneras, la política no es siempre una lección de honestidad, la publicidad no es que sea una lección de modestia y de austeridad, la economía mundial no es ni mucho menos una lección de generosidad, el modo como se gobierna el mundo no es por supuesto una admirable lección de lógica. Y cuando los alumnos, al responder las pruebas de evaluación de sus procesos de entendimiento, demuestran que no saben manejar los principios básicos de la lógica, que no logran razonar, que no saben deducir, que no comprenden bien el sentido de los textos, que no consiguen argumentar con claridad y con método, a menudo lo que nos están demostrando es que viven en un mundo que no se enseña lógica, que no muestra sensatez, que no transmite orden mental, que no enseña a entenderse con los demás.

Gracias a un proceso serio de reflexión, se han identificado algunos problemas que es urgente resolver en los ambientes educativos. Tienen que ver con el pensamiento, la creatividad, la afectividad, la comunicación y la socialización. Enseñar a pensar por sí mismo requiere el reconocimiento respetuoso de la dignidad y la importancia de quien aprende. LA CIENCIA, DECÍA ESTANISLAO ZULETA, EXIGE ARGUMENTACIÓN Y DEMOSTRACIÓN, Y SÓLO SE LE DEMUESTRA ALGO A QUIEN ES NUESTRO IGUAL: A ALGUIEN INFERIOR SE LE ORDENA, A ALGUIEN SUPERIOR SE LE SUPLICA, SÓLO AL QUE ES IGUAL A NOSOTROS SE LE ARGUMENTA Y SE LE DEMUESTRA.

El propósito de la educación no puede ser hacernos exitosos y rentables: eso limita la educación a la formación de operarios sin gracia y sin valores, nos

hunde en el peligro de creer que allí donde hay éxito individual se ha cumplido la misión.

Cómo distinguir entre la disciplina que forma seres con principios y responsabilidades y la arbitrariedad que forma seres sumisos y negligentes? Cómo distinguir entre la educación que forma seres humanos con criterio y con carácter y la educación que apenas informa y que desdibuja la personalidad?

Hay que desconfiar de la escuela que no acepta la singularidad sino que se esfuerza por desdibujar y por uniformar a los individuos, de la escuela que combate como indisciplina toda originalidad, de la escuela que termina representando una suerte de venganza de los adultos contra los menores y de las repeticiones y las clasificaciones de la vejez contra la imaginación de la juventud. Hay que avanzar hacia una educación que no se limite a informar y adiestrar, que no exagere el culto de la competitividad, que favorezca la capacidad de creación, la alegría de buscar, el espíritu de solidaridad. Abundan los uniformes y también los arbitrarios sistemas de calificación, los certámenes de repetición, la mera adoración de lo que otros han creado, la disciplina mecánica y obtusa.

Para terminar estas meditaciones recuerdo la importancia de tres cosas: Una, del aprendizaje a través del hacer. La segunda, el entender que la educación no educa a todos sino a cada uno: que para ser una formación que ayuda a vivir, debe tener en cuenta las preguntas que brotan de cada conciencia, de cada ser humano. Y la tercera, que en el camino de superar el aspecto puramente cerebral, teórico e intelectual, es urgente aprender con todo el cuerpo.

1.0  El mundo de la escuela configura complejas relaciones en las que los diversos actores escolares (maestros, as, directivos, estudiantes, padres  y madres de familia) confluyen con sus historias personales y colectivas, como expresión de valores y conflictos producidos en su medio social. Las relaciones de poder se manifiestan en el plano moral e intelectual.

Por un lado, el maestro ejerce su autoritarismo frente a los estudiantes, padres y madres de familia, pero, igualmente, sobre él lo ejercen el director-a, las autoridades educativas y en ocasiones los mismos estudiantes.

2.0 La propuesta de una pedagogía democrática y en Derechos Humanos implica el develamiento y comprensión de esas situaciones con el propósito de hacer de la escuela un espacio de encuentro entre culturas, y a la vez, identificar lo que se debe seguir promoviendo o lo que hay que transformar en ella en función de la formación en la autonomía del estudiante.

3.0 A través de la historia, la escuela y otras instituciones controlan a los niños, niñas, jóvenes y maestros(as) su condición de seres afectivos, sexuales, sociales y culturales, con ello pretenden su homogenización, excluyendo la diversidad y la diferencia, por lo tanto, el pluralismo.

Una Escuela Formal democrática debe partir por reconocer y promover la singularidad, pues cada humano es único e irrepetible y fundamenta su identidad desde la expresión de sus necesidades afectivas, sus emociones y percepciones. La escuela debe dar cabida al intelecto y la razón, pero también al afecto.

4.0 El maestro en su relación con los niños-as y jóvenes se realiza biográficamente. Esto significa que los principios reguladores de su relación con el estudiante no son sólo de carácter pedagógico sino que están fuertemente influidos por la manera como él o ella han construido su objetividad a través de su historia, como sujeto de sus relaciones con sus padres, maestros, adultos y pares, y en su propia experiencia como educador.

5.0 Nuestra sociedad requiere una escuela que promueva una formación moral y ética que haga posible la convivencia justa y propicie valores de reconocimiento del otro y de la diferencia, respeto mutuo, solidaridad y cooperación. Esto implica espacios de diálogo y reflexión, individuales y colectivos, de tal manera que permita construir en los estudiantes formas de ser y capacidades de juicio y acción para enfrentar conflictos morales, dentro y fuera de la escuela, en el presente y en futuro, es decir que lo forme como ciudadano.

Una escuela que se fundamenta en el ejercicio de la democracia y los DDHH debe tener como uno de sus fines propiciar el desarrollo de una formación moral y ética de estudiantes y maestros, que tenga como horizonte el reconocimiento de la dignidad humana y la búsqueda de un ambiente sano.

6.0 En la escuela se tejen complejas relaciones, ella es un espacio de permanente generación de conflictos, es evidente cuando se excluye lo diverso y se busca lo homogéneo. Casi siempre se percibe el conflicto como algo negativo, relacionado con la violencia, y se pretende tener una institución libre de conflictos.

El conflicto es el motor del desarrollo individual y grupal, tanto moral como intelectual, porque obliga a descentrarse de los propios puntos de vista y tener en cuenta los de los demás.

7.0 La escuela es democrática no sólo porque permite el acceso y permanencia de niños y jóvenes a ella, o porque ofrece espacios para la participación y organización. La democracia también se expresa en las posibilidades de acceso al conocimiento, tanto en sus contenidos como en las formas de acercarse a él.

Romper la tradición autoritaria, en donde el maestro es el poseedor de la verdad y exige un conocimiento memorístico y repetitivo, lleva a plantearse propuestas que parten de reconocer los saberes de los estudiantes y su entorno, para investigarlos, recrearlos y articularlos a los conocimientos éticos, estéticos, científicos y tecnológicos.

8.0   Los DDHH vistos como un código consciente y voluntario producto de la lucha de seres humanos concretos contra la dominación  y la injusticia, requieren ser puestos en vigencia aquí y ahora, y son un imperativo moral de la solidaridad con todos que sufren su conculcación.

La escuela debe trabajar además, de una manera preventiva dado que se juega en el terreno cultural y en ese sentido, sus efectos se verán en el largo plazo.                   

LA ESCUELA COMO ESPACIO PARA LA DEMOCRACIA.

La escuela lugar de sueños, desencantos, de espejismos vanos y utopías en un horizonte visionario; coloca en blanco pedestal las fórmulas, ecuaciones, maquetas, historias naturales y biográficas, experiencias demostrables como prácticas validadas en laboratorio como firme propósito de cualquier acto docente. A todo ello se debe agregar la ecuación de los valores sociales y morales de quienes en últimas ofrecen la verdadera imagen de la escuela en una permanente interlocución de saberes en el marco de un escenario democrático, pluralista no divorciado.

Valores rectores que enmarcan este escenario:

- Los Criterios y principios deben superar la normatividad.

- La tarea educativa debe ser realizada por todos los miembros de la comunidad, para que la escuela no siga siendo un recinto amurallado, aislado de la realidad.

- La escuela no puede continuar a espaldas de los estudiantes, como lo afirma Estanislao Zuleta cuando dice: “lo que se enseña no tiene muchas veces relación con el pensamiento del estudiante. En otros términos, no se le respeta ni se le conoce como un pensador y el niño es un pensador.

- Pensar, investigar, reflexionar, implican el reconocimiento del estudiante como sujeto activo en su propio proceso educativo.

-Hacer de la escuela un navío preñado de intelectualidades jóvenes que con maestros, estudiantes y padres de familia lo conduzcan al cambio que necesita la educación de nuestro tiempo.

 

EL MAESTRO Y EL MALESTAR DE LA CULTURA

- En el sistema de hoy se subyace una especie de subvaloración a las potencialidades del maestro (a) que no es convocado a participar en la construcción del saber que se imparte en la escuela.

- La pedagogía tradicional parece ser que sigue “campante” en el interior de las instituciones, independientes de los cambios, adecuaciones de las políticas oficiales y de la misma revolución educativa.

- A la escuela de hoy se le ha asignado un rumbo ajeno a la vida y a las necesidades cotidianas y en su proyecto entran dificultades de los niños y niñas, de la juventud: - sus sugerencias, su erotismo, el lenguaje, su personalidad.

- El maestro Colombiano en su experiencia colectiva ha construido de manera desigual una postura crítica frente a la instrumentalización de su práctica, pero no ha podido por problemas coyunturales en forma colectiva construir una opción alternativa de trabajo.

- En los últimos treinta años a pesar de ciertas reformas curriculares y pedagógicas, sigue siendo ostensible la baja calidad educativa ocasionada por el descentramiento y aislamiento de la cultura escolar y en virtud a los escasos mecanismos o formas administrativas de CONTROL.

- La violencia ha permeado los espacios de la vida cotidiana en los que los niños(as), jóvenes se desenvuelven. La escritora Húngara AGNES HELLER explica que cuando dentro de la misma cotidianidad la jerarquía es un valor, la humanidad y la obediencia ciega son virtudes; cuando la igualdad es un valor, ya no existen virtudes sino vicios”.

- Dentro de los grupos de pares cada vez son más notorias las influencias de modelos y formas de actuar.

-El mundo de los medios masivos de información proporcionan cuadros, escenas generadoras de violencia, saqueando la subjetividad de los jóvenes y sin el acompañamiento oportuno de los adultos para establecer conciencia crítica, reflexiva de los acontecimientos.

- Resulta contradictoria una respuesta valoral que recibe el niño(a) en los diferentes espacios en que transcurre su vida, debido a la imposibilidad de interlocución entre familia vs calle, adultos vs. Pares, televisión vs. Escuela.

 

EL PACTO DE CONVIVENCIA Y LA FORMACIÓN DE LOS SUJETOS DE LA ESCUELA.

En este contexto le corresponde al Gobierno escolar y dentro de él al CODI de la Institución la promoción de un instrumento como el Pacto de Convivencia, que corresponde a lo que se ha venido denominando Manual de Convivencia. La decisión de hablar de Pacto y no de Manual responde a lo que implica cada término. “Pacto” literalmente hace referencia a estilos democráticos que generan relaciones de negociación y acuerdos, mientras “Manual” es una guía escrita y abreviada de nociones, su sentido es “llevar de la mano”.

El propósito del pacto de convivencia es la regulación de las relaciones entre todos los integrantes de la institución escolar. Este, y más que él, la convivencia, quiere superar el carácter autoritario de los contenidos y prácticas de los reglamentos escolares, por esto, se construye con la participación de directivos, docentes, estudiantes y padres de familia.

El pacto de convivencia más que un decálogo de normas debe ser un conjunto de principios que pueden ser de tres clases: principios reguladores o mínimos éticos, principios procedimentales y principios pedagógicos.

PRINCIPIOS REGULADORES.  Criterios que determinan las relaciones entre las personas dentro de un presupuesto valoral o axiológico mínimo indispensable para adelantar relaciones interpersonales basadas en la dignidad de la persona.

PRINCIPiOS PROCEDIMENTALES. Instancias a las que se acude para dar cumplimiento o hacer vigentes los principios reguladores. Depende de los alcances de la concertación en la línea del diálogo, la participación y la investigación.

PRINCIPIOS PEDAGÓGICOS. Se inscriben en el terreno propiamente dicho de la formación. Constituyen los dispositivos con los cuales se pasa de posturas excluyentes a actitudes de convivencia.

Aunque entre los términos “reglamento2 y 2manual de convivencia” se reconocen diferencias en su significado, ellos comportan un sentido del poder que en la práctica de la escuela ha operado en una sola dirección, de arriba hacia abajo, de directivos, pasando por los docentes hasta llegar a los estudiantes.

Más que un nombre, lo que se necesita es construir un nuevo sentido, una nueva forma de proceder, una nueva forma de estar en relación con los otros. Unas relaciones en los que se pueda concertar o pactar sin negar al que piensa o actúa diferente. Más que hablar de “manual” por oposición a “reglamento, lo que hay que hacer es negociar y pactar mejores formas de relacionarse y resolver los conflictos.

El pacto de convivencia requiere otra mirada sobre las faltas de los estudiantes y de los docentes, distinta a la sanción para expiar la culpa. Trabajar las faltas que se cometen, es otra forma de abordar la formación de los sujetos de la escuela, implica no perseguir como fin único la búsqueda de responsables y su culpabilización. Se requiere involucrar a todos en su discusión, indagar el por qué se comete, cuáles son las circunstancias y factores culturales,sociales y económicos que inciden, qué implicaciones puede tener no sólo en el desarrollo moral de quien las comete sino cómo afecta a las personas con quienes comparte la vida escolar.

Trabajar la sanción debe tener como propósito recomponer y reconstruir las relaciones, es decir, habilitar a quien comete la falta para seguir actuando en la construcción de su propia personalidad, sin desmedro de su autoestima. Esto implica que al interior de la institución educativa, sin necesidad de excluir al que transgredió la norma, se da un compromiso de ambas partes por trabajar los acuerdos hacia el logro de una convivencia establecida.

En este sentido las estrategias que se establecen en las instituciones escolares para enfrentar situaciones frecuentes como el hurto, embarazos, lesiones y agresiones físicas deben encaminar a los educadores a colocarse en posturas de diálogo y cooperación, es decir, dentro de un sentido formativo mas que de castigo, señalamiento, desconocimiento o exclusión como de manera común, recurrente se viene dando en los EE.

 

Por: NELSON HURTADO RAMIEZ

Supervisor de Educación Departamental


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